miércoles, 23 de septiembre de 2015

Selección del repertorio de los coros infantiles: Niveles de progreso


Como directores corales de agrupaciones infantiles siempre tenemos la inquietud de cómo seleccionar el repertorio de acuerdo a las capacidades del coro y en función de qué debemos realizar esta escogencia. En primer lugar, es conveniente decidir cuál es el objetivo principal del desempeño de nuestra agrupación. Esto es, entre muchas posibilidades, pensar si el repertorio será  dedicado exclusivamente a una época específica, a un estilo particular, o si por el contrario, nos interesa una mayor versatilidad en la música escogida. Cualquiera sea nuestra decisión, será una inversión de tiempo realizar un plan de desarrollo de las capacidades de nuestros coralistas, lo cual se traducirá directamente en el progreso del coro. Por ejemplo, seleccionar el repertorio de acuerdo a los retos que presenta, teniendo cuidado en no elegir canciones que sobrepasen la capacidad de nuestra agrupación,  ya que lo anterior podría reflejarse en ensayos frustrantes y desesperanzadores.

Tomando como fuente el estudio ‘Diseño de un entorno virtual de aprendizaje para la mejora continua del director de coros infantiles  en Venezuela’, realizado por quien escribe ,como tesis de maestría,  comparto con ustedes un cuadro que puede aportar ideas concretas sobre el nivel de desempeño de nuestro coro infantil  y servir de base en la planificación de la selección de repertorio.

Este cuadro fue construido a través de los aportes obtenidos en entrevistas que brindaron generosamente los destacados y reconocidos directores: Alberto Grau (Venezuela), María Guinand (Venezuela), Zimfira Poloz (Kazakhstan/Canada), Elisenda Carrasco(Cataluña) y Maya Shavit (Israel). Tal como se ha escrito en anteriores entradas de este blog, en el momento del Director Intérprete se analiza previamente el repertorio a elegir. En este cuadro son considerados tres niveles de desempeño: Primer Nivel (etapa inicial), Nivel Medio y Nivel Avanzado (mayor experticia). Los ítems de las siguientes columnas se refieren al análisis de indicadores que el director debe realizar sobre las partituras que piensa seleccionar: construcción melódica, complejidad rítmica, expresividad corporal, idioma, relación entre las voces, tesitura y aspectos vocales.

Es importante destacar que esta herramienta busca organizar los criterios correspondientes a cada indicador, pero no debe tomarse de manera rígida e inflexible, ya que hay otros múltiples factores que también influyen en los niveles de desempeño de los coros. Espero que sea de utilidad para que los directores puedan hacer una selección de repertorio que vaya de la mano con lo que el coro está en capacidad de hacer, a la misma vez que lo prepare para abordar retos mayores que se reflejen en la satisfacción y el entusiasmo de los coralistas por la actividad coral que realizan.

Niveles Construcción Melódica Complejidad Rítmica Expresividad Corporal Idioma Relación entre las voces. Repertorio Tesitura y Aspectos vocales
Primer Nivel 3m,5tas, 8tv,4ts Justas. Frecuencia de intervalos conjuntos. Uso de negras, blancas, redondas y corcheas. Velocidades no muy lentas. Mov. Corporal puntual y sencillo. Expresión facial, movimientos en el pulso. Lengua maternal, otro idioma. latín Unísono. Usar instrumento acompañante de apoyo, preferiblemente. Cánones. Tesitura cómoda para el coro. Se aconseja que si la canción está en Do M, Fa M o Sol M, transportarla medio tono ascendente. El registro del coro es aproximadamente de Do central (3) a Mi bemol o Fa(4).
Nivel Medio Añadir semitonos Escalas M y m. Añadir 6tas. Ritmos con puntillos, tresillos. Combinaciones de palmas y pies en compases simétricos. Precisión rítmica. En todos los niveles el movimiento del cuerpo debe estar en función de la producción y expresión sonora. Algún otro idioma. La profesora Zimfira Poloz sugiere enseñar el Alfabeto Fonético Internacional. A dos voces, con imitaciones y no paralelas. Alguna canción a capella. Diferentes melodías a la misma vez. El niño debe ser capaz de cantar en armonía. Registro: de Si bemol (2) a Sol(4).
Nivel Avanzado Escala cromática. De tonos enteros. Cualquier combinación de intervalos y saltos melódicos. Síncopas, contratiempos y cualquier complicación rítmica. Combinaciones de palmas, pies y demás percusión corporal en compases irregulares. Precisión rítmica plena - Repertorio a tres voces o más, a capella y con acompañamiento instrumental. Lenguaje más contemporáneo. Polifonía. El niño debe ser capaz de cantar de manera independiente. La tesitura y extensión de las líneas melódicas se amplían a medida que aumenta el nivel, de Sol(2) a La (4)(dos octavas y sup.)

domingo, 22 de junio de 2014

Un ensayo con Alberto Grau

Imagen: Ensayo repertorio madrigales SCV, Junio 2014


Regados por el mundo hay muchos coralistas, venezolanos y extranjeros que han vivido la experiencia de haber ensayado con este gran maestro, precursor de la profesionalización de la dirección coral en Venezuela, más conocido últimamente en su faceta de compositor de obras corales, artista total.

Desde enero de este año, ha regresado al salón de ensayo, luego de algún tiempo sin dirigir, exclusivamente para trabajar un programa de madrigales venezolanos con la Schola Cantorum.

¿Qué trabaja el maestro? ¿cómo? ¿tiene algún secreto?
Escribo porque me mueve el compartir lo que se aprende con él, porque si pudiéramos repetirlo, haríamos un bien al mundo, a la gente, a través del Arte.

Pienso que todo en Grau inicia desde el respeto profundo por la música, como lenguaje, como fenómeno sonoro, como vehículo verdadero del sentimiento humano, ese que en la zona segura de un salón de ensayo o de una sala de conciertos, puede llegar a expresarse sin ningún tipo de temor y con toda confianza… si nos dejamos guiar. 

Lo segundo en importancia, a mi parecer, es que él no se permite llegar a un ensayo sin haber previamente preparado con todo detalle lo que quiere mejorar. Esto incluye, la selección de madrigales que trabajará en ese ensayo, la afinación de los trozos específicos que han presentado o pueden presentar problemas, balances, fraseo, calidad sonora, instrumentos y lo que van a hacer, movimientos del coro (quiénes, cómo y donde sean requeridos), etc, pero no sólo define los objetivos sino también ya tiene decidida la manera en que va a trabajar esos aspectos (por ejemplo, sólo ritmos sin canto, o voz por voz, o exclusivamente el trozo ‘problema’). Si es el caso, también hace explicaciones que puedan ayudar al coro a entender la intencionalidad de la música, por ejemplo, destacar los pies binarios, los ternarios.

Lo tercero, a mi criterio, es que Grau es como un pintor que ya vio en su mente los tonos de los colores que va a utilizar y no se conforma hasta obtenerlos, porque para él ya existen antes de que el coro sea capaz de cantarlos. Ensayo a ensayo los va trabajando, pacientemente, (aunque pareciera que no), con insistencia, repitiendo siempre con sentido y finalmente, cuando se logran, el coro lo siente, comprendiendo el por qué, tal como sería caminar por muchos kilómetros guiados sólo por la fe, para luego admirar un paisaje inesperado que demuestra el recorrido y cautiva por el descubrimiento de su belleza. Muchas veces estos momentos son irrepetibles.

Lo cuarto, aunque es inútil seguir enumerando, es su gestualidad. No parece que él hace música con sus gestos, sino que ésta lo busca para fluir a través de él, desde adentro. Son tan naturales sus movimientos y tan coherentes con su reflexión intelectual, que no hay lugar para el artificio. A veces dirige todos los detalles, en ocasiones, de manera premeditada, no hace gestos evidentes, logrando que el coro tenga que esforzarse en escucharse y no se confíe. En ocasiones juega con el coro, esperándolo para seguir juntos. Siempre hay creación y todo es nuevo, aunque la meta sea única.

Toda nota, toda sílaba, tienen un peso, una intensidad, un carácter y una intención específicos, siempre relacionados con el contexto. Trabaja por el justo equilibrio y el coro intenta responder a esos niveles. No lo hace porque la partitura tenga una indicación específica o porque el autor haya escrito con detalle lo que desea. Cuando decide cómo hacerlo es porque para él no existe otra forma de expresarlo. Y es entonces cuando el ensayo se convierte en una escuela de sentimiento, sacudiendo al coro con reflexiones sobre las emociones humanas, pero no con filosofía, sino recurriendo a su verbo claro, a su humor particular y efectivo y por encima de todo, a su propia y genuina pasión.

Alberto nos ha enseñado que un coro es una escuela de vida. Los que hemos tenido el privilegio de hacer música con él sabemos que es así. Y conocemos su secreto: Alberto Grau no se cansa nunca de pensar cómo hacer para que la música sea cada vez mejor.





lunes, 30 de diciembre de 2013

Despedidas a través de 2013

El año 2013 fue el de la despedida de especiales figuras del mundo coral, a quienes tuve el gusto y la suerte de haber conocido personalmente, algunos muy cercanos. Partieron Eric Ericson, Andrea Veneración, Vic Nees y recientemente falleció, Dolf Rabus. 



Tomada de: Wikipedia

A Eric Ericson (Suecia, 26 de octubre 1918 – 16 de febrero de 2013), autoridad sin discusión en la técnica y la interpretación coral, lo conocí en  el Simposium de Música Coral celebrado en el año 1990. Ya era un señor mayor, y ¡cómo dirigía! (seguramente justo por eso). También llevaba a cabo unas clases magistrales de dirección coral para alumnos avanzados provenientes de distintas partes del mundo. En ese entonces, yo no pensaba entrar en esa rama de la música. De él, el maestro Celibidache dijo que era “el director de coros más grande de su época”. Gracias a youtube, es posible encontrar algunos videos que vale la pena ver, como por ejemplo: 


en el que dirige a sus coterráneos, The Real Group. En él podemos apreciar una gestualidad totalmente al servicio de la calidad sonora y a la idea interpretativa. No es el fin de estas palabras hacer una biografía de las personalidades referidas sino transmitir la experiencia personal de lo que esos encuentros me brindaron. Ericson fue un pilar fundamental en la escuela de dirección de Suecia con importante influencia a nivel mundial. Sus alumnos han sabido honrar esa herencia. Actualmente se lleva a cabo en Estocolmo el concurso de dirección coral más exigente que yo conozca. En él han brillado excelentes jóvenes directoras y directores que hacen vida hoy en día en el mundo coral. 
Tomada de: Redactie.be

Al compositor belga Vic Nees (Bélgica, 08 de marzo de 1933- 14 de marzo de 2013) lo conocí en 1991, en el Europa Cantat que se realizó en Vitoria, País Vasco. Tuve la suerte de participar en un taller dirigido por él con su propia música.  Luego, el maestro fue invitado a dictar un taller en Venezuela y posteriormente, nos vimos en subsiguientes festivales corales internacionales hasta la última vez, en el año 2009, en que coincidimos en Namur, Bélgica cuando yo ensayaba para dirigir al Coro Mundial de Jóvenes (World Youth Choir, Session 2009). La música de este compositor siempre me ha fascinado, especialmente por su tratamiento del ritmo y la manera en que juega con el acento y las palabras. He tenido la oportunidad de dirigir varias de sus obras, tanto para coro mixto como para voces iguales. Un repertorio que incluya alguna de sus composiciones, eleva el concierto de cualquier coro. En la maravillosa herramienta que es youtube podemos escuchar:  



estreno de una obra para coro de mujeres, realizado en el 12th International Chamber Choir Competition Marktoberdorf, Alemania, que tuve el gusto de presenciar como jurado en el año 2011. Otras obras que merece la pena estudiar y escuchar, aunque no las conseguí en youtube, son el Magnificat, que ha sido grabado por la Schola Cantorum de Venezuela, bajo la dirección de Alberto Grau y el Regina Coeli-Blue be it, también para coro mixto, una de las que he tenido ocasión de dirigir.  Su padre, Staf Nees, era también compositor. Vic compuso hasta el último momento. Siempre que lo veía transmitía paz. Era un místico.


Tomada de: gmanetwork.com

Andrea Veneración (Filipinas, 11 de julio de 1928 -  09 de julio de 2013) sacudió mis oídos ‘dirigiendo’ su coro, los Madrigal Singers de Filipinas, en el año 1989, en el Concurso de Coros de Neuchatel, Suiza. En esa oportunidad recuerdo en especial su interpretación del Aleluia de Randall Thompson, en la que particularmente los crescendi no parecían realizados por un instrumento vocal, con necesidad de respirar. Era la primera vez que los escuchaba, sentados, la directora sentada también, a un lado, sin usar sus brazos. Sólo la cabeza y la cara así como leves movimientos de torso al respirar o hacer alguna otra indicación expresiva.  Al terminar la interpretación nadie era capaz de aplaudir y pasaron alrededor de diez segundos de absoluto silencio hasta que nos dimos cuenta de que lo que habíamos escuchado era de esta tierra, o quizás más bien, fue en esta tierra. Por si fuera poco, cantaron Let it be, de los Beatles, en una versión muy emotiva y efectiva. La sincronía del grupo era impactante y no había sino que escuchar cómo el sonido se movía, con apenas suaves movimientos, en la escena. En youtube no fue fácil conseguir un video nítido donde apareciera ella dirigiendo, así que aunque en este enlace la música empieza al minuto treinta segundos, aproximadamente, y la calidad sonora y visual no es óptima, vale la pena escuchar la interpretación y verla al mando aunque no se aprecie tanto. Es uno de los madrigales más bellos de Claudio Monteverdi. 





Con respecto a Dolf Rabus (04 de abril de 1946 –  18 de diciembre de 2013), es difícil escribir sobre él y no emocionarse, primero, por lo reciente de su deceso y luego por lo cercano y amigable que era con todos los que lo conocimos. Su presencia constante en todos los festivales prestigiosos, donde ocurriera la noticia coral, seguirá por siempre pero ahora desde la nostalgia, del no poderlo ver.  Dolf era un apasionado de la música coral, además de músico y arquitecto, pero en mi relación con él yo lo veía principalmente como organizador y cabeza de los Modfestivals en Marktoberdorf y con su inseparable cámara registrando todos los conciertos en los que estaba presente. Tiene un canal en youtube 

Canal YouTube Dolf Rabus

increíblemente valioso para los profesionales y aficionados de la música coral, para ver/escuchar coros de todas partes del mundo, diversos repertorios, múltiples escenarios. Es un documento de más de dos mil videos, aporte valiosísimo que dejó para la posteridad. Sin duda, extrañaremos a ese gigante de mirada dulce,  hablar pausado, y sempiterna sonrisa.

Han sido cuatro de las personas  a través de quienes me he podido asomar primero y luego adentrar, en el mundo coral en distintos momentos de mi vida.  Ahora que veo hacia atrás, agradezco haberme encontrado con ellos. Han sido excelentes modelos, profesionales y humanos.


lunes, 24 de junio de 2013

Regalos del POP ROCK

Luego de algún tiempo sin escribir por aquí, reaparezco para compartir con ustedes algo de lo que he vivido en la última temporada. Me refiero al reciente trabajo llamado ‘Pop Rock a Coro’, realizado con Aequalis Aurea, la Coral Juvenil del Colegio Humboldt y acompañados por Álvaro Falcón (guitarra eléctrica), Valeria Falcón (bajo eléctrico) y Edgar Saume (batería).

Desde hace tiempo he querido acercarme a canciones y autores que han dejado alguna influencia en mi vida y que no pertenecen, de manera original, al estilo de música coral que suelo realizar. Siempre tuve ‘el gusanito’ de querer hacer algo con guitarra eléctrica, batería y con obras que ya hoy en día han trascendido el tiempo y las fronteras, y son conocidas por el público, como por ejemplo, Bohemian Raphsody y Let it be. Finalmente me decidí. Seleccioné el repertorio, busqué los arreglos, adapté algunos, hice otros y surgió entonces un grupo de obras hechas famosas por los siguientes grupos y cantantes: Los Beatles, Abba, Queen, Michael Jackson, Sting, y una selección de obras de musicales de Andrew Lloyd Weber (un mosaico o pot-pourri) y de Jonathan Larsson (Rent).  El montaje de estas obras requirió de un trabajo de mucha dedicación y exigencia.  Escuchar conversar  en los ensayos a Álvaro y Edgar sobre la mejor manera de tocar determinados pasajes, verlos ejecutar con su reconocido profesionalismo estas canciones, presenciar su estudio y práctica fue absolutamente una escuela para mí.

El acercamiento a este tipo de música no es distinto al que exige una partitura de Miklós Kocsár o de Juan Bautista Plaza. Requirió tiempo de estudio, de ensayos, de análisis. El coro y yo fuimos recorriendo esos caminos nuevos para nosotros, de la mano de la intuición, de la escucha a los intérpretes originales, experimentando un empleo distinto de la voz, atreviéndonos a probar opciones y siempre con un profundo respeto por la Música.  Confieso que no pensé que el trabajo de este repertorio sería tan arduo.  Tan sólo Bohemian Rhapsody era como estudiar una sinfonía.  Comparto algunos ejemplos: cuando escuchamos atentamente a estos intérpretes, detectamos lugares en los que no atacan las notas de manera directa, sino con un leve portamento o deslizando el sonido desde una distancia un poco menor.  También es importante trabajar las articulaciones, la conducción musical, las intensidades. Los acordes deben estar balanceados y el trabajo de homegeneidad de las vocales es necesario moldearlo, tal como lo haríamos con otro género, tal como lo hace Queen en su inicio de Bohemian, por citar un ejemplo.

Al hablar de la dicción no hablo sólo por el idioma en sí, que en nuestro caso requiere mayor dedicación al tratarse de obras escritas en una lengua distinta de la materna, sino porque la escogencia de las palabras está muy vinculada con la articulación rítmica, especialmente en Mamma mia, de Abba, o Lady Madonna de los Beatles. Muchas veces el color de las voces requiere ser más nasal o abierto, pero siempre considerando la calidad y la salud vocal. Hay que destacar las consonantes, valorar los silencios, sorprender con contrastes, crear atmósferas, por ejemplo en Fragile, de Sting. Nos sorprendía que canciones que todo el mundo conoce implicaran adentrarse en tantos detalles de interpretación. Aprendimos a valorarlas aún más, ya no sólo desde el acercamiento emotivo por lo que esas canciones han marcado, sino como obras musicales en sí, tal como lo son.

La Música se manifiesta de diversas maneras, de la mano de Lennon y Mc Cartney, de Sting o en la pluma de Andrew Lloyd Weber, así como también en las notas de Rubén Blades o Juan Luis Guerra, por sólo nombrar algunos. Cuando ha sido creada con conciencia, con arte, atendiendo a los elementos que la conforman, no hay barreras de género, tiempo o lugar, ella trasciende. Es, verdaderamente, MÚSICA.

sábado, 13 de abril de 2013

Competencias de un director coral (apuntes de taller)


El director coral integra su quehacer en tres facetas:
1.- Como director intérprete
2.- como director constructor
3.- como director formador
Director Intérprete:
Cuando gracias a su formación en el lenguaje, teoría y análisis de la música, está en capacidad de establecer los criterios de interpretación que empleará en cada una de las obras que estudia. El intérprete actúa a solas con la partitura, estudiándola, analizándola, previendo los posibles obstáculos, planificando el trabajo, decidiendo el camino que recorrerá para revivir o recrear, las notas que yacen escritas y que son una guía gráfica de una idea sonora. Asimismo, el intérprete siempre trabaja sobre sí mismo, mejorando sus destrezas, su técnica y expresividad gestual, profundizando sus conocimientos, escuchando a otros coros y observando sus directores.
Director Constructor:
Es el que actúa cuando, como un ‘luthier’, fabrica su instrumento. Producto del estudio previo, el director conoce qué tipo de sonido requiere del coro para determinada obra y diseña cómo obtenerlo, qué ejercicios debe hacer, de qué manera puede hacer entender al coro su idea sonora, cómo lo entrena para lograrla. El constructor sabe de técnica vocal, de canto expresivo, conoce y es capaz de reproducir muchas maneras de cantar una misma línea. Si trabaja con un coro infantil el director sabe cómo funciona la voz en esas edades y es consciente  de su responsabilidad en el buen manejo vocal de sus niños.
Director Formador:
Es aquél que se interesa por el progreso individual de sus coralistas. Sabe, como líder, que si cada uno de sus cantores se supera, su instrumento, el coro, será mejor y el trabajo en el ensayo, más eficiente. Esta concepción influye en su metodología de ensayo ya que las actividades serán en función no sólo del montaje de la música sino de la mejora de su instrumento, en lo auditivo, rítmico, vocal, en la comprensión de la música, así como en la disociación, la concentración y la memoria.
FRENTE A LA PARTITURA 
Cantar cada voz decidiendo dónde serán las respiraciones, hacia qué punto va la frase, cómo será el manejo de las intensidades, qué articulaciones se emplearán, qué cualidad sonora exigirá, en qué momentos destaca una voz, etc. Una vez hecho este estudio, decide qué figura de batido usará y de qué manera su movimiento reforzará las ideas expresivas que ha tomado. Practica frente al espejo. 
Prevé los posibles retos que presenta la obra para su coro, por ejemplo, intervalos melódicos que serán abordados por primera vez, disonancias específicas, texto o pronunciación que requiera una práctica especial, y diseña los ejercicios que prepararán al coro para resolver estas situaciones. Los organiza y escribe.

 FRENTE AL CORO
Con más canto que palabras y más acción que explicación, hace notar lo que desea escuchar y cómo debe ser cantado. Aplica lo que tiene escrito en su partitura, fruto del estudio previo que hemos mencionado.
 MOVIMIENTOS
Los movimientos del coro durante el canto, deben ser practicados desde el calentamiento. Es importante ir acostumbrando a los coralistas a cantar mientras se mueven y sin perder la expresividad del canto. De allí que sea necesario anticipar esta unión con movimientos sencillos, de balanceo, palmas, etc, desde los ejercicios de vocalización. Incluir movimientos en determinadas canciones hace que sea un reto para el niño lograr ambas cosas simultáneamente y ofrece a la audiencia un espectáculo lleno de vida y energía. Los movimientos deben ser elegidos de manera tal que coincidan con la carga interpretativa del canto, es decir, que sean coherentes con la energía que se necesita para cantar y con la expresividad de la línea.
Generalmente los autores escriben a pie de página los movimientos que desean. Específicamente sé que el Maestro Alberto Grau, en sus obras, permite y desea que el director se sienta libre en la ejecución y recreación de los movimientos que él sugiere. Nosotros como directores podemos incluir movimientos en obras que no los contemplen si pensamos que al hacerlo la obra puede ganar en lo expresivo y en lo visual. No temamos ser creativos, busquemos inspiración y evitemos copiar todo. Hagamos propuestas.
 TÉCNICA GESTUAL
Todo movimiento debe generar una reacción sonora. De allí que sea tan importante saber lo que se quiere oír, cómo lograrlo y además estar atento al resultado.  El gesto debe estar en función de las decisiones tomadas en nuestro estudio como intérpretes. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Happy 2013!!


Approaching the end of 2012 I want to reminisce together the gifts music invited us since Aequalis Foundation to share throughout this year. May 2013 arrive full of music, love, happiness and success for all of you.



¡Feliz 2013!

Cuando el año está por terminar quiero que me acompañen a recorrer los regalos que la música nos permitió compartir en 2012 desde la Fundación Aequalis  :-) Les deseo un maravilloso Año Nuevo. Espero que 2013 arribe para ustedes lleno de música, amor, felicidad y éxito.


martes, 23 de octubre de 2012

Áreas claves para el desempeño de un director coral



El director coral debe tener la suficiente capacidad para descifrar cualquier partitura que llegue a sus manos-además de tener criterios claros  en lo referente  a educación y fusión de las voces - buscando siempre el máximo equilibrio. Debe aprender la partitura hasta el punto de identificarse completamente con ella, para así poder transmitir su conocimiento y concepción de la obra, primero a través de la técnica de ensayo y finalmente, en el concierto, con el poder comunicativo de su técnica gestual, tal como señala Kaplan (1985: xiv).

Dirigir es además, en muchas maneras, enseñar. Así lo señala Imogen Holst en la introducción de su libro Conducting a Choir (1991: 3-5). Las mismas virtudes son necesarias: coraje, paciencia y sensibilidad; los otros requerimientos son: sentido del ritmo y buen oído. El sentido del ritmo alude a la comprensión del mismo como algo que fluye y su relación con el gesto. En cuanto al buen oído, refiere la autora que debe incluir una buena comprensión del lenguaje musical, imaginación acerca de cómo deben sonar las notas escritas, sentido de autocrítica al entonar y cantar y finalmente, oído armónico. 

Un coro es ante todo un grupo humano. En este sentido, cada integrante tiene sus particularidades, unos aprenden más rápido que otros, unos son más tímidos, otros se sienten más a gusto con un determinado tipo de repertorio. Por eso es importante que el director conozca a su agrupación, sepa cómo motivarla y lograr de ella resultados satisfactorios, en pocas palabras, ejerza liderazgoEsta cualidad permite hacer el trabajo musical y formativo que desarrollará en los coralistas las destrezas para el logro de una labor más eficiente y reflexiva hacia el hecho musical.  Un director, como líder, debe ser un buen observador de su coro, que es en sí mismo un grupo heterogéneo, pues aunque todos deseen realizar buenos conciertos, no todos obedecen al mismo tipo de estímulo.  Debe tener un buen manejo de las relaciones humanas y herramientas para resolver conflictos que pudiesen presentarse durante los ensayos. Debe ser jovial pero firme, así como contemporizador cuando sea conveniente (Grau, 2005: 82).

Existen otras habilidades que el director de coros debe poseer y no son aprendidas en los estudios profesionales, tales son la creatividad y la intuición. Grau (2005: 86) lo afirma de esta manera: “la intuición, la sensibilidad, el poder creativo, no son asignaturas que puedan aprobarse en instituto alguno”. Por ello concluye que es la combinación de estas destrezas conductuales junto a los conocimientos teóricos y técnicos impartidos en las instituciones educativas la que define el mejor desempeño de un director coral.

Las condiciones señaladas hasta este punto aplican no sólo para el director de coros de adultos, sino también para aquel que lidera agrupaciones formadas por niños. El coro infantil es un instrumento particularmente delicado, está integrado por personas en formación para quienes “el director es, ante todo, un maestro” (Zuleta, 2004: 71), cuya responsabilidad es educarlos musicalmente y también como seres humanos en su totalidad.  

A partir de los aspectos descritos en los párrafos precedentes, es posible organizar algunas áreas de conocimiento y actitudinales que inciden en el desempeño del director frente al coro: entrenamiento auditivo, técnica vocal, técnica gestual, técnica de ensayo, lenguaje musical suficiente para comprender e interpretar una partitura, comunicación pedagógica, conocimientos fonéticos, liderazgo. Todo ello aunado a la sensibilidad, el sentido del ritmo, el concepto sonoro, el sentido de autocrítica y a la imaginación sobre cómo deben sonar las notas escritas. 

Russo (1979: 31-32) establece parámetros relacionados con el desempeño del director de coros, que involucran el dominio mínimo de destrezas específicas cuando señala que, si bien el director puede no contar en un principio con los conocimientos técnicos suficientes para ejercer su labor, hay elementos esenciales que resultan imprescindibles, los cuales son: un sano instinto musical,  el sentido rítmico, la discriminación auditiva de los intervalos melódicos y armónicos, así como la comunicatividad vinculada al instinto pedagógico.  Incluye como conocimientos mínimos aquellos que le permitan leer y entonar perfectamente los intervalos melódicos,  así como las funciones de acordes más importantes (funciones de tónica, subdominante, dominante, segundo y sexto grado). Debe además ser capaz de solucionar problemas rítmicos sencillos resultantes de la combinación simultánea de voces.  Ese autor no es el único en señalar que el progreso en la formación de un director deba abarcar el conocimiento de materias como: Armonía, Contrapunto, Técnica de Dirección, Canto, Idiomas (fonética-varios idiomas), Historia del Arte. 

Para quien escribe, un director coral para incrementar su desempeño debe ser capaz de desarrollar al mismo tiempo tres capacidades básicas: la de ser el constructor permanente de su instrumento (el coro), un intérprete estudioso de las obras y el formador de sus coralistas. En entradas posteriores compartiremos respecto de estas tres capacidades. Espero me sigan acompañando.

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Img: Alejandro Sosa, perfil Ana María Raga

Referencias
Grau, A. (2005). Dirección Coral. La forja del director. Caracas: GGM Editores
Holst, I. (1991). Conducting a choir. New York: Oxford University Press.
Kaplan, A. (1985). Choral conducting. New York: W.W.Norton & Company.
Russo, A. (1979). El director de coro. En El Director de Coro. Manual para la dirección de coros vocacionales (pp. 29-102). Buenos Aires: Ricordi Americana S.A.E.C.
Zuleta, A. (2004). Programa básico de dirección de coros infantiles. Bogotá: Ministerio de Cultura de la República de Colombia, Plan Nacional de Música para la Convivencia.